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15
profesores de economía neoclásica se han suicidado por la
crisis capitalista
Heinz Dieterich/a
29.9. 2008
1. Los teólogos
del capital
La noticia del suicidio de 15 profesores de economía
neoclásica por la crisis del capitalismo de Estado es, por supuesto,
falsa. Para que fuera cierta, tendría que haber ética científica
en las facultades económicas de los neoliberales. Y eso es justo
lo que más falta en las lonjas de esa cofradía. Hoy día,
las facultades de economía y abogacía son, sin duda, dos
de los departamentos moralmente más corruptos y cínicos
que se encuentran en nuestras universidades. Por eso, la vox populi mexicana
llama a los abogados abogangsteres y a los economistas-banqueros
ladrones.
2. La verdad de
Marx
En un evento que organicé recientemente en mi universidad,
pregunté a un amigo y colega ---reconocido catedrático de
la facultad--- si no tenían problemas de conciencia al enseñar
la teología neoclásica como conocimiento científico.
Ante el asombro de los estudiantes, él contestó con una
brutal verdad: Bueno, para eso nos pagan. En efecto. En toda
sociedad de clase las relaciones de producción rigen las interacciones
de los sujetos.
3. El Santo Grial
Todo debate económico y político sobre el capitalismo y
su alternativa civilizatoria, el Socialismo del Siglo XXI, gira en torno
a dos aspectos del mercado: a) su carácter sistémico; b)
la posibilidad y necesidad de sustituirlo. La pregunta decisiva de este
debate es la de la sustituibilidad del mercado; pero, es imposible contestarla
sin previa aclaración de su carácter sistémico (determinista,
probabilístico, caótico, etc.).
4. El pecado original
La mentira constitutiva de la teología económica burguesa
consiste en la ficción de que la crematística capitalista
de los últimos 250 años ha sido una economía de mercado.
La verdad es que esa crematística siempre ha existido como capitalismo
de Estado y que no puede existir en otra forma empírica. La causa
de este fenómeno radica en los tiempos y la naturaleza de los mecanismos
de retroalimentación (feedback) del mercado.
5. Mercado, entropía
y mono sapiens
El mercado es un sistema dinámico complejo, cuyas tendencias evolutivas
lo dirigen hacia la asimetría, tal como sucede en ciertos sistemas
de la naturaleza. Para describir y explicar el comportamiento de esos
sistemas naturales se analizan frecuentemente con la segunda ley de la
termodinámica (entropía). La aplicación de este procedimiento
al mercado ha aportado conocimientos macroestadísticos útiles.
Pero, el mercado opera como subsistema de un entorno socio-humano, basado
en el mono sapiens, y esto hace que su cibernética se vuelva más
compleja.
6. Dialéctica
de la retroalimentación
Las tendencias asimétricas de la crematística moderna y,
por ende, las crisis recurrentes del sistema no significan que éste
termine determinísticamente en la autodestrucción o en un
salto cualitativo hacia formas concretas superiores de la realidad (Socialismo
del Siglo XXI). El genio científico de Marx/Engels capturó
esa particularidad de la relación Crematística-Estado capitalista
y diagnosticó correctamente la lógica conductiva del mercado
y su relación con el Estado, un siglo antes de que apareciera la
ciencia cibernética. Con W.F. Hegel presente y Norbert Wiener todavía
en la pipeline de producción biológica, bautizaron esos
comportamientos sistémicos dialécticos.
7. El mercado como
Caliban
El mercado funciona, bajo ciertas condiciones generales, como un sistema
autoregulativo o cibernético, de considerable sofisticación
y eficiencia. Pero, sus mecanismos y tiempos de retroalimentación
negativa (corrección de disfuncionalidades) son tan destructivos
y largos, que ponen en peligro la estabilidad del macrosistema socio-político.
Esto obliga a la intervención del Estado, ya sea para estabilizar,
ya sea para revolucionar.
El mercado es un producto
de la evolución social humana, pero es un producto ciego,
lo que explica porque sus mecanismos de retroalimentación positiva
o entrópicos se asemejan más a ciertos sistemas naturales
que a sistemas sociales diseñados con intención humanística.
El siguiente ejemplo ilustra la diferencia.
Si a un bosque le
cae una plaga (insectos) y sus mecanismos de retroalimentación
negativa no logran neutralizar la amenaza, los árboles se secan
y perecen. Ya seco, el bosque se incendiará en algún momento,
el fuego matará a la plaga y el sistema vuelve a nacer o
queda extinguido para siempre. Cualquiera de los dos desenlaces es insignificante
a cualquier escala: para los individuos afectados (objetos árboles,
nivel micro), para el sistema superior (biosfera terrestre, nivel meso)
y para el universo (nivel macro).
8. La comunidad
de resistencia y la barbarie institucionalizada
Esta situación cambia cualitativamente en la sociedad humana, porque
sus individuos no son objetos (árboles) sino objetos-sujetos (mono
sapiens), que se convierten en comunidad de resistencia, no solo de víctimas,
ante la barbarie institucionalizada de la burguesía: la genética
darwiniana del mercado, la férrea voluntad de explotación
de su clase dominante y la represividad clasista de su aparato estatal.
9. La lumpenburguesía
y sus servidores académicos neoliberales
La crisis financiera actual de la burguesía atlántica tiene
dos causas principales: a) la corrupción política endémica
de su clase política que se manifiesta en su contubernio con el
capital financiero, bloqueando su función sistémica de agente
de feedback negativo; b) la necesidad electoral de sostener coyunturas
económicas artificiales por los medios que sean.
El sistema financiero
de Bretton Woods (1944) contaba con un feedback negativo integrado, el
patrón de oro, que consistía en el compromiso del gobierno
estadounidense de convertir cualquier cantidad de dólares, la moneda
mundial, en oro. Los costos de la guerra de Vietnam y de Johnson´s
Great Society dieron al traste con este semi-gold standard
y en 1971 R.M. Nixon desconoció la obligación respectiva
del gobierno estadounidense.
Desparecido el respaldo
material-financiero, la fuerza del dólar se redujo a la fe del
mundo de que la estabilidad de las instituciones y la fuerza económica-militar
estadounidense eran inquebrantables, aceptando, en consecuencia cualquier
cantidad de dólares que Washington imprimiera. Ante esa fe, no
importaba que la lumpenburguesía y su criminal clase política
financiaban los gigantescos déficits fiscales y de cuenta corriente
al tono de dos mil millones de dólares diarios, convirtiendo cada
vez más al dólar en puro papel.
Cuando estalló
la actual burbuja inmoviliaria-financiera, antecedida en los ochenta por
la inmobiliaria-financiera de savings and loans y en los noventa por la
de los dot.com (internet/telecom), el cínico circo neoliberal terminó.
La cuenta del desastre causado por la oligarquía de los entrepreneurs,
managers, políticos, farsantes académicos y magos mediáticos
se pagará con la destrucción de decenas de millones de vidas
en todo el mundo.
Mientras tanto los
catedráticos neoliberales bajarán la voz y seguirán
cobrando sus buenos sueldos. Y un gran paradigma histórico los
consuela en su temporal soledad: ¿Si los teólogos de la
Iglesia Católica no se suicidaron colectivamente ante el telescopio
de Galileo, por qué lo habrían de hacer ellos ante el derrumbe
físico de su santuario dogmático en Wall Street?
Socrates
ha de estar en algún lugar, riéndose para no llorar de tristeza.
tomado
de: http://amigo latino.de/indigena/noticias/newsletter/
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