El exterminio de los pueblos ocultos en Ecuador

Vulcanus, Berlin, Febrero 2008 .- El joven cineasta ecuatoriano Carlos Andrés Vera, presentó el largometraje "Taromenane, el exterminio de los pueblos ocultos" en el festival de Cine en Berlín "La Berlinale 2008". Este documental es una denuncia a la destrucción y masacre del pueblo Taromenane que vive en la zona del parque Yasuní, en la amazonia ecuatoriana. El fin de de Vera es sensibilizar al pueblo ecuatoriano a comprometerse y defender sus riquezas humanas, manifiesta: "luego de que se enteren de esto se conmuevan y una vez que eso ocurra, entonces se tomen acciones porque podemos hacer muchísimo para erradicar esta desgracia".

Foto tomada del diario el universo del Ecuador, es una toma del documental Taromenane,
el exterminio de los pueblos ocultos.


Los *Taromenane y *Tagaeri viven en la isolación voluntaria del mundo moderno, son un tesoro humano y cultural, al igual del entorno ecológico donde ellos viven, en la selva todavía no conquistada de Ecuador; se calcula que hay unos 300 Taromenane y unos 20-30 Tagaeri sobrevivientes. Estos pueblos no han sido evangelizados por los misioneros, pero su Hábitat ha sido destruido paulatinamente desde hace 30 años por los petroleros y desde hace 15 años por los Madereros. Los madereros talan los bosques en el corazón del parque nacional Yasuní, de manera ilegal e incontrolado, en muchos casos protegidos por la policía y militares.


Photo by Milagros Aguirre courtesy Amazonia www.amazonia.com.br

Los Taromenane y Tagaeri son un clan descendiente de los Huaorani y hablan la lengua huarani Wao-Terero. Tanto los Tagaeri y Taromenane son reconocidos por sus gigantes lanzas y son considerados como uno de las tribus más bravas de la Tierra. Hay una sangrienta historia de los encuentros entre estos dos grupos y los trabajadores de las empresa petroleras, los madereros y colonos.

El sacerdote capuchino Miguel Ángel Cabodevilla viene estudiando desde hace 30 años la situación de los indígenas de la Amazonia y ha denunciado la matanza de 30 Taromenane y Tagaeri en el año 2006, con muy poco resonancia y solidaridad. Recién el 15 de Febrero del 2008 el gobierno ecuatoriano ha ordenado la investigación de la matanza irracional del 2006, matanza efectuada por los Huaoranis y pistoleros pagados por los madereros. Hasta ahora no se han tomado medidas urgentes de protección de este tesoro humano viviente.

Como es posible que se mate la memoria del último pueblo de la tierra que no tiene contacto con el mundo moderno, que son cazados 30 humanos como animales salvajes en pleno siglo XXI, por grupos de madereros ilegales. Esto es un crimen a la humanidad, acciones de ese tipo no pueden ni ser toleradas, ni comprendidas ni perdonadas. Los madereros, colonos o petroleros o misioneros no tienen nada que hacer en esos territorios que les pertenece desde siempre a esos dos grupos únicos en el planeta. Treinta vidas de un pueblo, que como decía: "García Márquez, nunca más tendrá una segunda oportunidad sobre la tierra".

Carlos Andrés Vera Cineasta dice: "lo más importante es entender que estamos hablando del exterminio de pueblos no contactados. El comercio ilegal de la madera es lo que puede determinar o no en este momento la extinción de los Taromenane". Absurdo!.
Los madereros talan el cedro en el Yasuní que finalmente lo venden en el mercado negro a 8 dolares el tablón.


La solidaridad y ayuda a estos pueblos debe ser inmediata y sin compromiso alguno.

 

*Tagaeri eran parte de los Huaorani,. Después de la evangelización agresiva de los 60, los Tagaeri al mando de Tagae, renunciaron al contacto con el mundo moderno, con las petroleras y otras comunidades indígenas y se propusieron defender su territorio, al comienzo fueron unas 30 personas, pero fueron aumentando con los Huaorani que renunciaban a la evangelización.

Se han dado muchos enfrentamientos con los petroleros, con indígenas que intentaron varias veces apoderarse de sus mujeres, como en el caso de Omatuki, muchacha Tagaeri, secuestrada por un grupo Huaorani. Los Tagaeri tuvieron enfrentamientos con los madereros que explotan los árboles de aguano ilegalmente en zonas o territorios que pertenecen exclusivamente a los Tagaeri. En la época actual quizá no existen Tagaeri,
tal vez algún niño tagaeri integrado algún grupo indígena, en la década de los 90 los petroleros utilizaron a los Huaorani, para defenderlos de los Tagaeri y forzarlos al contacto con los mismos.

*Taromenane, un grupo cercano a los Huaorani, pero con características diferentes en el lenguaje y la forma de trabajar las casas y sus armas, estos dos pueblos han tenido encuentros bélicos unos cien años atrás. Los Taromenane están instalados en la frontera con el Perú, en zonas totalmente despobladas. Se sabe muy poco de los Taromenane, solo relatos antiguos de los Huaorani, donde los pintan como guerreros tan rápidos como el jaguar y con unas armas precisas y muy grandes.

En abril del 2003 Taromenane fueron masacrados por un grupo de Huaorani, el clan Babeiri, alentados por los petroleros y madereros, incursionaron en territorios antiguos de los Tagaeri, pero no encontraron a ningún Tagaeri, a cambio encontraron a una familia Taromenane, la cual fue masacrada, murieron 15 personas, entre niños y mujeres, este crimen étnico fue interpretado como un acto tradicional, "justicia indígena"

Todos los pueblos del mundo tienen derecho a existir, independientemente de haber decidido o no mantenerse fuera de cualquier tipo de contacto con el mundo externo. Lastimosamente en Ecuador se conoce my poco sobre los pueblos Taromenane y Tagaeri, las investigaciones que han realizado los misioneros y el Instituto Lingüístico de Verano, no han quedado en el Ecuador, sino fue entregada exclusivamente a las empresas petroleras y mineras.

No podemos defender un pueblo tratando de aplicar una constitución o leyes no aptas. Cualquier tipo de contacto es peligroso ya sea por las enfermedades desconocidas en esas regiones o normas morales y leyes judiciales que no son aplicable para esos pueblos.

La explotación petrolera en América del sur no ha tenido un factor decisivo en el desarrollo cultural, social del país, al contrario la explotación del petrolero han significado miseria, dependencia económica, desintegración social y política y retroceso en el campo educacional y en la medicina.

Si queremos ayudar a los pueblos ancestrales a seguir subsistiendo, ayudarles a que se respete sus territorios, tanto por los petroleros, madereros e indígenas. Debemos hacer cumplir en Ecuador, en el resto de América el Convenio 169. Los pueblos indígenas del mundo luchan por sus derechos y la aplicación del Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo, luchan por la legalización y amparo de sus territorios, aplicarlo es deber de todos los estados

Por Walter Trujillo

Libros de consulta:
-Pueblos no contactados ante el reto de los derechos humanos ,Miguel Angel Cabodevilla, 2005, CICAME, Quito
-El exterminio de los pueblos ocultos,Miguel Angel Cabodevilla,2004
, CICAME, Quito

MAS INFORMACION: INDIGENAS AMERICANOS

 


Proteger a los pueblos Tagaeri y Taromenane.

 

Por Nathalia Bonilla *

Ecuador, Marzo 2008.- La Comisión Interamericana de Derechos Humano, ha dictaminado medidas cautelares que el Ecuador debería implementar para la protección de los Pueblos Libres.
Hasta la fecha, éstas se han traducido en planes de acciones que todavía están en papel, mientras las amenazas siguen presentes en la cotidianidad de la selva.

A finales del 2007, el gobierno peruano dio paso a la explotación de nuevos lotes petroleros en la provincia de Loreto, frontera con Ecuador: los lotes 67 y 121 a
la compañía Barrett Resources Corporation de Estados Unidos y el 39 a Repsol YPF de España.

Dichos lotes, según evidencias presentados por la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) en 2003 y 2005, son territorio de los Pueblos Libres [1] Tagaeri y Taromenane, que viven en aislamiento voluntario.

Las evidencias recogen información de varios encuentros oculares de soldados y moradores de la región, como también trochas, sonidos, y evidencia física, incluyendo lanzas cruzadas y cerámicas.

La petrolera Barrett planea realizar 8,000 Km . de líneas sísmicas en un espacio relativamente pequeño, lo que implica un nivel increíblemente intenso y sin precedentes en toda la Amazonía peruana. Igualmente planea establecer 5 bases logísticas, 61 campamentos, 61 helipuertos, y llevar más de 1,000 trabajadores, todo dentro del corazón de la propuesta Reserva Territorial Napo Tigre. Todo este movimiento, ruido, deforestación y destrucción sin duda amenazaría la existencia de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario, ya que implicaría la posibilidad de que los indígenas sean ahuyentados por los obreros petroleros de sus zonas tradicionales de caza, constituyéndose este desplazamiento forzoso de los pueblos indígenas aislados, en una vulneración a sus derechos territoriales, de acuerdo con los artículos 16º y 18º del Convenio 169 [2] de la Organización Internacional del Trabajo.

Es muy obvio que el programa de sísmica no fue diseñado para tomar en cuenta a estos pueblos. La fase de exploración petrolera significa peinar el bosque con trochas para hacer detonar cargas sísmicas a pequeños trechos. Estas exploraciones convierten a la
selva en un papel cuadriculado, en cada uno de los vértices la horadan y meten cartuchos de dinamita cuyo estallido les servirá para dibujar una especie de escáner del subsuelo... para los habitantes selváticos resulta una suerte de tela de araña imposible de esquivar [3]

Por otra parte, Barrett planea contar con traductores para comunicarse con los pueblos indígenas en aislamiento voluntario y para esto pretende usar a miembros de las comunidades Waorani ecuatorianas, para incluirlos en el plan de contacto como traductores.
Esta propuesta plantea llevarlos al Perú, entrenarlos y a través de ellos establecer contacto con los Taromenane. Este acto manifiestamente viola el artículo 3 del convenio 169 de la OIT.

El Estudio de Impacto Ambiental no presenta ninguna precaución para evitar encuentros con los indígenas. Muy por el contrario, sólo existe un plan de acciones para después de un encuentro no forzado. Estos encuentros exponen a estos pueblos a una gravísima
situación dada su extrema vulnerabilidad, ya que carecen de defensas biológicas frente a enfermedades comunes que podrían introducir los trabajadores petroleros, tales como sarampión o gripe. Epidemias de tales enfermedades pueden diezmar rápidamente
poblaciones enteras, como ya ha sucedido con anterioridad.

Se repite la historia de 1955 en Ecuador, cuando un grupo de evangélicos estadounidenses del Instituto Lingüístico de Verano, enviaban regalos desde una cesta suspendida de una avioneta en vuelo a los grupos indígenas Waorani. Con este método lograron su amistad y finalmente su reducción en un espacio que era el 10% de su territorio original, para que la Texaco entrara a explotar impunemente su tierra, mientras la población era diezmada por las enfermedades introducidas.

Ahora el plan de Barrett contempla realizar regalos de collares, frazadas, fósforos, peines, etc., en tanto que Repsol planea comunicarse con megáfonos, en caso de ser atacados, con frases como ¿Les molesta algo?, no hemos venido por sus mujeres, nosotros
tenemos nuestras mujeres en nuestras propias villas.

La petrolera española Repsol tiene una negra historia en Perú: violaciones de los derechos de los trabajadores y despidos masivos, contaminación en la refinería La Pampila. Como Pluspetrol, derramó 5.500 barriles de petróleo desde una lancha en el Rio Marañon, en la selva norte peruana, afectando la Reserva Pacaya Samiria y las poblaciones Cocamas- Cocamillas. Durante el desarrollo del proyecto Camisea se denunciaron agresiones a las comunidades Machiguengas y afectaciones a pueblos indígenas no contactados, así como en la Reserva Nahua y Kugapakori y sitios sagrados como es el cañón Pongo de Mainique y la reserva Comunal de Vilcabamba Pavilk Nikitine
(Oilwatch 2002).

Por otra parte, los pueblos indígenas en aislamiento voluntario Tagaeri y Taromenane tienen una importante presencia al otro lado de la frontera. El Estado ecuatoriano ha establecido para su supervivencia una zona intangible de 650.000 hectáreas entre los ríos Curaray y Nashiño. No obstante la creación de esta zona, vedada a cualquier tipo de actividad,los miembros de este clan siguen sufriendo la presión generada por la extracción de recursos naturales dentro de sus territorios. Los reportes de avistamientos, huellas, utensilios y otros objetos de valor antropológico a lo largo de todo el río Nashiño y el medio y alto Curaray (en la parte peruana), permiten asumir que miembros de este grupo vienen huyendo del acoso que sufren por la cacería y la tala ilegal de madera dentro de su territorio en el lado ecuatoriano.

La Comisión Interamericana de Derechos Humano, ha dictaminado medidas cautelares que el Ecuador debería implementar para la protección de los Pueblos Libres.
Hasta la fecha, éstas se han traducido en planes de acciones que todavía están en papel, mientras las amenazas siguen presentes en la cotidianidad de la selva. Sin embargo, este escenario se complica aún más con la presencia de estas dos petroleras en la
frontera y peor aún, con las declaraciones del gobierno peruano de que no existen pruebas firmes de la presencia de pueblos aislados en esa región del país. El permitir la adjudicación de los lotes 67 y 121 a la empresa Barrett y el 39 a la Repsol pone en
riesgo la ya frágil Zona Intangible establecida en Ecuador para proteger a los pueblos Tagaeri y Taromenane.

Finalmente, cabe resaltar que ningún mecanismo ha evitado que el contacto entre miembros foráneos a estos grupos humanos desemboque en la extinción de los
mismos debido a la propagación de enfermedades o contacto violento largamente documentado. Por lo tanto, la única medida eficiente para la supervivencia
de estas culturas es evitar el contacto, respetar su territorio, el uso que estos pueblos dan a sus recursos y el derecho a su libre autodeterminación de mantenerse aislados.

*Nathalia Bonilla, Campaña de Bosques, Acción
Ecológica, Ecuador www.accionecologica.org

Notas:

[1] Nombre con que reconocen a sus hermanos la
Nacionalidad Waorani del Ecuador

[2] Fuente carta de Finding Species al Ministerio del
Ambiente de Perú, 2007