Bueno, al fin y al cabo hay gente que sólo sabe hacer sufrir porque no tienen corazón para dar corazón pero, además, cierran las puertas a los principios del corazón. Por otra parte, el que se da cuenta de las cosas, las siente y sufre y lucha por ellas: las reconoce (esa es la conciencia). Si no tienes conciencia de algo, ¿cómo vas a respetarlo, a sentirlo o apenas a aceptarlo?


Y es que al intelectual de "voy a decir lo que me venga en gana sin responsabilidades en demostrarlo" le interesa irracionalizarlo todo para que, de seguido, así pueda justificar lo que a él le gusta o lo que él quiere manipular

 

LA NATURALEZA Y LA SOCIEDAD

POR OSWALDO ROSES

La naturaleza de la Tierra ha sido "perfecta", equilibrada, con respecto a su madurez de millones de años; pero nosotros, la verdad, hemos irrumpido como un cáncer para ella -pues no hemos hecho lo que la naturaleza hace, ni siquiera la hemos consultado, ¿para qué?, sino de golpe, en mínimamente 6 mil años, hemos dado el "cabezazo", hemos cambiado casi todo su relieve o todo ha sido impactado en general-.

Con eso, el ser humano no es un equilibrado natural, sino un desequilibrado: el único ser que ha incidido realmente en un mínimo tiempo en toda una estructura equilibrada durante millones de años.
Ahora bien, tal hecho no quita que él, él, intente equilibrarse socialmente -en claro, en no destruir una convivencia social-, y ya tiene por delante ese reto para que ralentice o modere o evite sus habituales locuras: guerras de todo tipo, negarles el pan y las medicinas a sus semejantes, confundir valores intelectualmente, etc.
Recuérdese también, si no es mucho pedir en exigencia, que todo el que fue coherente, lamentablemente, no se libró de ser censurado, sí, de ser maltratado por su sociedad, algo muy demostrado o, mejor, evidente.

Al hilo, según Spinoza lo bueno es eso que sigue al modelo de la naturaleza; bien, pero lo bueno en el ser humano es aun un hecho social imperante, algo que no tiene nada, nada, que ver con la naturaleza que, intrínsecamente, desea que intervengan todos sus elementos, no como siempre en adelante, desde el nacimiento de nuestra sociedad, lo hizo bruscamente uno de ellos.
Así, por supuesto, lo bueno para el ser humano ya sólo puede considerarse lo que le interese para convivir sin destruir más; tal como un mecanismo de reticencias, esto es, de frenos al que ahí debe actuar pisando el pedal cada vez más.
Por ejemplo, si existe un gobernante o un fantoche que organiza guerras o que las justifica -lo que es peor-, pues hay que frenarle de momento sus locuras y no apoyarle ni un ápice en nada sea cual fuere su ideología; si no, ese grupo que le apoya realmente seguirá destruyendo a través de él.
También -otro ejemplo-, si existe un intelectual que justifica un odio, una marginalidad o una pasividad ante sus sabidas y obligatorias responsabilidades debe ser frenado y asimismo desprotegido en sus intenciones; conforme a que los seres humanos no son extraterrestres, ajenos al mundo, sino los responsables sin duda de lo que sucede en su medio social.

Con rigor, el equilibrio social sólo es posible a través de la razón, por medio de conocimientos entendidos que se aplican como soluciones entendidas.
Quien no entiende las causas de la violencia, ¿cómo va a desarrollar una aplicación contra ella?; quien no entiende la paz como valor común, ¿cómo va a entender, en fin, considerarla como valor de solución?

Por ello, así es, el ser humano debe guiarse por unas reglas de coherencia, y esa reglas únicamente se las dará la razón.

Sólo la razón dijo que "existen unos derechos humanos", porque preciso consideró el valor de la vida para todos los que tratan a los de su misma especie; las emociones nunca hubieran dicho ni explicado eso mismo porque, como emociones, son el resultado exacto de una concepción de algo que realizó la razón.

Nadie siente que la Tierra es redonda o que no es el centro del Universo si nadie lo explicó previamente; por lo tanto y menos mentira precipitada, en el ser humano la emoción se adapta ineludiblemente a un entendimiento racional previo.

Si nadie explica -o "se explica" o "toma conciencia"- que la mujer puede ser sacerdote o tiene los mismos derechos que los hombres, pues nadie tiene sentimientos en ese aspecto; y los sentimientos, con ello, seguirían atrofiados en una sinrazón indefinidamente.

Como conclusión, en sensatez, el fracaso o deterioro general de nuestra civilización se ha debido a que no ha sido lo más homogéneamente racional evitando los intereses destructivos de poder -en cuyo sostenimiento todos somos responsables-, sino más bien ha atendido a la razón unas veces sí y otras no -por intervalos-, en conveniencia y connivencia a atavismos u oscurantismos que beneficiaban a reglas prioritarias de clases sociales o a ambiciones de imponer o de inculcar culturas o religiones.

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