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La Iniciativa-ITT y la defensa del bosque tropical
"La
Iniciativa Yasuní-ITT de Ecuador, no es sólo es la lucha
de no tocar los árboles,
ni dejar el petróleo causante de la polución, la contaminación
y emisión de CO2
bajo la tierra; sino de garantizar el derecho a la vida de los pueblos
naturales
y comprometerse a conservar la biodiversidad del Yasuní."

28 de Septiembre 2010, Berlín, Centro de conferencias en la casa
de la Prensa Nacional.-
La Iglesia evangelista al servicio del desarrollo "eed " y la
Embajada de Ecuador en Berlín invito a los parlamentarios alemanes,
a las ONGs ecologistas y a la prensa alemana e internacional a una sesión
informativa con la Dra. *María Fernanda Espinosa Garcés,
Ministra de Coordinación de Patrimonio, Carlos Larrea y Tarsicio
Granizo técnicos de la Iniciativa y Bisrat Aklilu un alto representante
de las Naciones Unidas (PNUD).
El tema central fue "La Iniciativa Yasuní-ITT en Ecuador para
la protección de la selva tropical, su importancia, magnitud y
realización.
En 2008, el Parlamento
alemán acordó apoyar de manera mayoritaria la iniciativa
Yasuní, considerándola un iniciativa innovadora que combina
la protección del clima, contribuye al desarrollo sostenible y
garantiza la protección de los derechos de los pueblos indígenas.
Dirk Niebel Ministro Federal de Desarrollo y Cooperación Económica
"BMZ" en una carta de fecha 14 de septiembre del 2010 de a Ute
Koczky, portavoz de desarrollo para el Partido Verde afirma que hay "cuestiones
fundamentales" que son "no una respuesta satisfactoria o sin
respuesta". Afirma que la iniciativa Yasuní "carece de
una justificación coherente, una estructura de metas claras"
y expresa su preocupación por las garantías que el petróleo
se quede de forma permanente bajo tierra. Y agrega que hasta el momento,
ningún otro país se ha comprometido a apoyar la iniciativa,
Dirk Niebel afirma que Alemania "no va a considerar el pago en el
fondo fiduciario".
En agosto de 2010,
las Naciones Unidas para el Desarrollo "PNUD" firmaron un acuerdo
con el gobierno ecuatoriano. En virtud del acuerdo, el PNUD sería
un administrador independiente del fondo fiduciario para el régimen.
La *Dra. María
Fernanda Espinosa Garcés, enfatizó que la Iniciativa-ITT
no sólo es un proyecto de carácter ecológica o ambiental,
sino un proyecto de desarrollo nacional, la carta de presentación
del Gobierno de Rafael Correa. Aquí no sólo esta en juego
la biodiversidad única del parque Yasuní, sino el desarrollo
ambiental del país, la vida y existencia de lo pueblos indígenas
y naturales de la región. Recalcó que actualmente han confirmado
España, Canadá y Chile el apoyo a la Iniciativa-ITT
La *Dra. Espinosa Garcés dijo que el Gobierno ecuatoriano renuncia
a la explotación de 846 millones de barriles de petróleo,
a cambio la comunidad internacional se comprometa abonar en los próximos
13 años en un "Fondo Fiduciario" controlado por la PNUD
unos 2,7 millones de euros. Los intereses del Fondo Fiduciario se utilizarán
para promover el desarrollo y proyectos ambientales en Ecuador. Además
manifestó que el Ecuador ofrece a la comunidad mundial una Garantía
permanente e incaducable. El Ecuador garantiza la transparencia de la
Initiativa-ITT, a través de un proyecto de Ley, "Deuda Contingente"
que empieza a existir, si el Gobierno empieza a explotar la reserva petrolífera.
En ese momento el país se compromete a devolver el 100% del dinero
recibido.
Muchos de los parlamentarios
alemanes, periodistas y miembros de las ONGs ecológicas, se sintieron
consternados con la decisión unilateral del Min. Niebels de reconsiderar
el apoyo a la Initiativa -ITT, manifestaron que Alemania se ha caracterizado
por su continuidad de apoyo a los proyectos, su visión ecologista
global y defensora de los derechos de los pueblos naturales.
ONGs como la Oilwatch se ofrecen asesorar e informar al gobierno alemán
sobre las repercusiones de la explotación petrolífera en
zonas ecológicas frágiles como el Parque Nacional Yasuní.
La iniciativa Yasuní involucra un área de 175.000 hectáreas,
con la mayor biodiversidad en el planeta, hogar de dos de los últimos
grupos indígenas no contactados: los Tagaeri y los Taromenane.
Bajo esta iniciativa, 846 millones de barriles de petróleo se mantendrá
permanentemente bajo tierra, evitando la emisión de 407 millones
de toneladas métricas de CO2.
Por nuestra parte
esperamos que el Parlamento Alemán apoye la Iniciativa-ITT de Ecuador,
contribuya "al derecho a la existencia" de los pueblos Tagaeri
y Taromenane y apoye la conservación de la mega diversidad del
parque Yasuní.
Europa no solo tiene
una deuda historia con Latinoamérica, actualmente están
prácticamente obligados a restituir los daños ecológicos
y humanos causados por sus consorcios y carteles que han explotado de
manera discriminada por décadas nuestro recursos naturales y humanos.
MAS IN FORMACION:
YASUNI ITT 2009
Los
*Taromenane y *Tagaeri
*La Dra. María Fernanda Espinosa, tiene un PHD
en Geografía Ambiental (Universidad de Rutgers, New Jersey), Masterado
en Ciencias Sociales y Estudios Amazónicos; un Post-Grado en Antropología
y Ciencias Políticas de la Facultad de Ciencias Sociales, FLACSO,
en Quito; así como una Licenciatura en Lingüística
Aplicada de la Universidad Católica del Ecuador. Realizó
también estudios de Post Doctorado en el Centro de Análisis
Crítico y Cultura Contemporánea.
Artículo
y Foto: Walter Trujillo Moreno
CARTA
ABIERTA DE LA RED OILWATCH
A LOS PARLAMENTARIOS ALEMANES
20 de septiembre del 2010
Oilwatch es una red internacional que ha dado seguimiento a los impactos
de las operaciones petroleras particularmente en ecosistemas tropicales
y encuentra que estas operaciones son siempre desastrosas para las comunidades
locales, contaminan las aguas, afectan las condiciones del clima locales
y globales, provocan militarización y violencia y someten a los
países a modelos de dependencia difíciles de superar. En
esta medida la propuesta ecuatoriana Yasuni-ITT es un acto de justicia
del cual pueden y deben ser parte también la comunidad internacional.
Cuando en junio del 2008 el parlamento alemán sacó su resolución
de apoyo a la iniciativa Yasuní-ITT abrió la posibilidad
de que por primera vez en la historia se haga una relación directa
entre los hechos que provocaron la crisis climática y las decisiones
para evitarla.
Sin embargo la reciente declaración de Ministro Federal de Desarrollo
y Cooperación Económica, Dirk Niebel, abre una crisis que,
de todas maneras, puede resultar en una oportunidad para discutir temas
de fondo: ¿Cómo enfrentaremos la crisis climática?
¿Cuáles son las responsabilidades Norte-Sur con relación
a la crisis?¿Cómo evitar nuevas formas de despojo? ¿Cómo
enfrentaremos la aceleración de la producción y el declive
petrolero?
La decisión inicial del parlamento alemán motivó
la realización de estudios a cargo de varias ONG como la alemana
GTZ. Sin embargo ninguna de estas investigaciones procuró responder
preguntas como las planteadas arriba pues se limitaron a analizar la viabilidad
de la iniciativa Yasuní-ITT dentro de las actuales negociaciones
del clima sin reconocer la verdadera fuerza de la propuesta. Con ella
Ecuador le da al mundo la posibilidad real de evitar la emisión
de enormes cantidades de gases con efecto invernadero provenientes de
combustibles fósiles y por esto espera que el mundo la reconozca,
sea solidario y aporte para la consecución de tal iniciativa.
En el escenario internacional sobre la crisis climática los contaminadores,
los bancos y las empresas responsables de la misma, han invertido tiempo
y dinero para transformar los problemas reales de destrucción de
ecosistemas, contaminación, enfermedades y desastres climáticos,
a discusiones virtuales sobre moléculas de carbono y finanzas,
que casi nadie alcanza a entender. De esta manera distraen las soluciones
y las sustituyen por una serie de evasivas muchas veces no solo inviables
o absurdas sino también perversas.
La fortaleza de la iniciativa Yasuní-ITT ha sido siempre mantenerla
como una propuesta por fuera del mercado del carbono y de REDD, ajena
a las negociaciones impulsadas bajo el protocolo de Kioto. Tal y como
fue concebida se trataba de una idea nueva que irrumpía en el escenario
internacional con un lenguaje y propuestas diferentes y con claros y efectivos
resultados.
Las pretensiones de vincular la propuesta Yasuní a REDD, no contribuye
al éxito de la misma. Al contrario, siembran dudas, pues REDD -y
su probable versión nacional SocioBosque-, no cumple ni con las
expectativas de las organizaciones indígenas ni sirven para solucionar
el problema del clima. Las críticas además señalan
que podrían acarrear pérdida de derechos colectivos de las
comunidades involucradas e incumplen el espíritu y letra de la
Constitución ecuatoriana que reconoció a la naturaleza como
nuevo sujeto de derechos (Art. 10 y 71) y que en tanto sujeto dice: "..los
servicios ambientales no serán susceptibles de apropiación"
(Art. 74).
No hay que confundir el pragmatismo de hacer viable la iniciativa a toda
costa con la renuncia a los principios sustantivos de la misma. Acomodar
la propuesta a los mecanismos que no paran de recibir criticas y que sabemos
son ineficientes y generan nuevas formas de despojo, es empobrecer y limitar
una buena posibilidad.
La propuesta Yasuní-ITT es la mejor oportunidad porque justamente
es alternativa a las que han estado en la mesa de las negociaciones. Además,
permite hablar de derechos, y de biodiversidad y clima en un contexto
de extracción de petróleo, incluso fortalece las posiciones
de quienes quieren evitar la deforestación, pues hacen innecesarias
las carreteras, la construcción de infraestructura y otras formas
de ocupación de los bosque, causas directas de la pérdida
de bosques.
También es una oportunidad para discutir las nuevas tendencias
resultantes del declive petrolero y sus efectos como son los impactos
de las actividades hidrocarburíferas en mares ultraprofundos o
los de la extracción de crudos extrapesados, así como las
consecuencias de las exploraciones sobre territorios de los últimos
pueblos libres, arrinconados por las amenazas que se ciernen sobre ellos.
Los efectos del derrame en el Golfo de México demuestran la irracionalidad
de continuar con operaciones en zonas de alto riesgo y revelan amenazas
que ponen en peligro la estabilidad planetaria. La propuesta Yasuni-ITT
es sin duda el primer paso para la consecución de zonas en donde
debe estar vedada a perpetuidad la extracción petrolera para proteger
la biodiversidad y los derechos de los pueblos libres, pero sobre todo
para el necesario cambio de paradigma hacia sociedades no petroleras.
Oilwatch pone a disposición del parlamento alemán información
sobre los impactos de las operaciones petroleras, las formas de operar,
las consecuencias para los pueblos, la relación del petróleo
con la crisis climática, a fin de recordar que la verdadera amenaza
a los derechos, biodiversidad y el clima son las operaciones petroleras.
Los parlamentarios alemanes tienen ahora la posibilidad de ser determinantes
en la defensa de los pueblos y el planeta con un apoyo claro y decidido
a la iniciativa Yasuni-ITT.
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