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ANTROPOLOGÍA
DE LA VIOLENCIA A LA MUJER
En los seres humanos rigen, a priori, las leyes de la naturaleza por deriva hasta que se conforma una diferenciación individual o de estatus social. Un ser humano en concreto al nacer lo primero que hace es seguir a un servilismo biológico por medio de unas funciones o deberes que son inculcadas por sus progenitores; y eso lo produce, de seguida, que adquiera unas capacidades de adaptación social, las cuales actuarán en adelante por automatismo. Esquemáticamente sería así el proceso: una habituación, lo que conlleva una capacidad adaptativa y, ésta, actuará hasta el final por automatismo.
En cambio, el hombre
se solivianta a la agresión sometido directamente a su instinto
de supervivencia, sin verse orientado constantemente por una catarsis
que eso evite. Tiene que cazar y, además, guerrear para "imponer"
una etnia -lo que subestima la vida como fin propio o como valor-; él
se hace sin duda autoritario porque la agresividad conduce a vencer, a
resolver la "enemistad anímica" que desplaza a todo acto
como recurso de supervivencia. Esto no determina que él no necesite
emociones de afecto, sino que están condicionadas a su "a
priori", a su dinámica psicológica que no puede soslayar. Así pues, lo
que dijo Rousseau de que el ser humano es bueno -con respecto a la carencia
de agresividad- por naturaleza puede ser válido sociológicamente,
pero no biológicamente. El ser humano ejecuta en su campo vital
sus capacidades funcionales de supervivencia, reacciona para no frustrar
sus impulsos o emociones fijadas que ha creado como necesarias, como adaptación. Pero, de forma resumida o enumerada, ¿cuáles son las causas para que el hombre trate a la mujer con violencia? 1.- El hombre no está
diariamente vinculado de forma emocional a los hijos tras la fase pos-reproductiva,
sino a sus ritmos congénitos y de poder -control del medio natural
y del medio social-. 2.- La sociedad posee generalmente una cultura patriarcal y esto permite una misión de autoridad a favor del hombre: es quien decide las decisiones más importantes y, luego, quiere en consecuencia decidir las de la separación o del divorcio. 3.- La falta de autonomía económica: la mujer al no estar integrada plenamente en el mercado de trabajo depende más del salario de su pareja y se siente "adeudada" en eso emocionalmente. 4.- El sentimiento
de propiedad del hombre como organizador de la sociedad patriarcal, pues
él siempre ha sido propietario: "mis tierras", "mis
obreros", "mi caballo", etc. 5.- El lenguaje como inductor de la infravaloración de la mujer, ya que casi todos los "tacos" tienen connotaciones de ningunearla como persona, de ofenderla. 6.- El hombre es quien utiliza las armas, casi siempre va unido socialmente a ellas: él es quien las fabrica y las sublima como medio de poder. 7.- El sentimiento de honor que ha alimentado también socialmente: él es el prestigioso macho que no quiere "mancha" y, ante todos, le irrita una situación de "cornudo". 8.- La carencia de
rebeldía emocional en la mujer, puesto que está tratada
por la resignación a ser "el sexo débil", "inútil
para muchas cosas" e, incluso, en la búsqueda de amor, ella
no seduce por miedo a sentirse después mal o al "¿qué
dirán?". Por último y como exigencia, la sociedad tiene la obligación de remediar que sigan imperando estas causas como "destructivas" -en todas las facetas de sus vidas- para más de la mitad de los seres humanos que la componen. Sólo es, pues, un reto humanitario o de pura o neta dignidad.
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